Coment No. 73, 20 de septiembre de 2001
¡CUIDADO! ESTADOS UNIDOS PUEDE VENCER, Y...
"Si [bin Laden] cree que puede huir y ocultarse de Estados Unidos y nuestros aliados, está terriblemente equivocado [...] Venceremos" (George W. Bush). Hay un viejo proverbio popular que dice: "Ten cuidado con lo que deseas, porque puede que lo consigas". Tengo pocas dudas de que Estados Unidos pueda bombardear Afganistán, y probablemente derrocar a los talibán, y posiblemente matar a bin Laden. Estados Unidos puede vencer. ¿Y qué?
Ya vencimos una vez en Afganistán. En los años ochenta, ese país tenía un gobierno comunista. Estados Unidos no lo veía con buenos ojos y buscó cómo derribarlo. Lo consiguió. ¿Cuáles fueron las consecuencias? Estados Unidos propició la victoria de los talibán y de bin Laden, cuya organización se ha construido sobre la base de los veteranos entrenados por la CIA en la lucha anticomunista en Afganistán. Por aquella época también había gobiernos comunistas en Bulgaria y Laos. Estados Unidos no intentó derrocarlos. Actualmente, en Bulgaria gobierna el hijo del antiguo rey como primer ministro, lo que no habría sido un futuro imposible para Afganistán. En cuanto a Laos, un país muy pobre en el que todavía gobiernan los comunistas, se está abriendo vía hacia la incorporación a la economía-mundo. No es una amenaza para nadie, ni siquiera para Estados Unidos. Tampoco éste habría sido un desenlace imposible para Afganistán. Pero en Afganistán Estados Unidos insiste en vencer.
¿Cómo va a vencer Estados Unidos ahora? Mediante una combinación del poderío militar estadounidense y el apoyo de otros países. Estados Unidos ha anunciado ya su deseo de que todos los países de Oriente Medio y el mundo musulmán decidan de parte de quién están y les apoyen incondicionalmente. Aparentemente, Pakistán se ha mostrado de acuerdo. La política estadounidense en la región se ha basado en un apoyo virtualmente incondicional a Israel, pero también en las torres gemelas de la fuerza estadounidense en el mundo islámico, los regímenes de Arabia Saudí y Pakistán.
Arabia Saudí y Pakistán tienen políticas diferentes, distinta localización e historias muy alejadas entre sí, pero comparten dos características: Son países poderosos e influyentes en toda la región y han servido muy bien a los intereses estadounidenses en los últimos decenios. Y los regímenes de ambos países se basan en una coalición de apoyo pro-occidental de las elites modernizantes y un establishment islámico extremadamente conservador y con una base popular. Esos regímenes han mantenido su estabilidad porque han sido capaces de gestionar esa combinación, y lo han podido hacer gracias a la ambivalencia de su política y sus pronunciamientos públicos.
Estados Unidos les dice ahora que ya está bien de ambigüedades. Estados Unidos puede vencer, sin duda. Pero en ese proceso, los regímenes de Arabia Saudí y Pakistán pueden ver irremediablemente erosionada su base popular. Pueden venirse abajo, como lo hicieron la Torres Gemelas de Nueva York. En tal caso, como sucedió con las Torres Gemelas, pueden llevarse por delante otros edificios más pequeños y debilitar los cimientos de muchos más. Estados Unidos puede llegar a lamentar el día en que Assad, Gaddafi, Arafat y hasta Saddam Hussein no estén ya en el poder. Sus sucesores pueden mostrar un anti-americanismo más fiero, ya que a diferencia de los mencionados, quizá no compartan valores modernistas con Estados Unidos.
Pensemos que ese podía ser el plan de bin Laden. Su propia misión suicida habría consistido en arrastrar a Estados Unidos hacia esa trampa.
Immanuel Wallerstein (20 de septiembre de 2001).
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